¬°Machista yo!

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Podría parecer que si no fuera por los casos de asesinatos de mujeres a mano de sus parejas sentimentales que vemos casi a diario en los informativos, se nos olvidaría que vivimos en una sociedad machista.

Los avances legislativos y algunos avances sociales no son suficientes para poder calificar a nuestra sociedad de igualitaria.

Los valores y estereotipos que sustentan esa actitud y los comportaminetos que de ella se derivan perviven en nuestra mentalidad y por consiguiente en el “curr√≠culum oculto” de los medios de comunicaci√≥n social, que no son mas que un mero reflejo de la sociedad que los crea y maneja.

La publicidad es un medio de comunicación como otro cualquiera y no está al margen de los contravalores que mantenemos.

Prueba de ello son algunos folletos publicitarios que nos podemos encontrar en los buzones de nuestras casas:

A√ļn no he encontrado la relaci√≥n entre que venga tu suegra y que necesites m√°s muebles de comodidad y descanso (ser√° porque la m√≠a es un encanto)

Pero no creais que sólo hay publicidad sexista hacia mujeres mayores. El machismo no entiende de edad. Tenemos otro ejemplo:

Ambos anuncios dan mucha risa. Están elaborados usando la estrategia del humor para encubrir el contravalor subterráneo que transmiten: la mujer es un ser que te puede amargar la vida cuando te visita, toda suegra es un ogro y la mujer es interesada en sus relaciones personales, hasta el punto de vender su anillo de casada cuando se divorcia y hacer un gesto grosero (porque el dedo corazón no es el dedo en el que habitualmente se lleva el anillo)

O abrimos los ojos a nuestro alumnado y futuros ciudadanos adultos sobre estas cuestiones o estamos condenados a mantener una sociedad que presume de no ser machista y s√≠ lo sigue siendo en sus entra√Īas m√°s profundas. Porque no va a bastar con sentencias, juzgados de violencia de g√©nero, GPSs y contadores de muertas:

Posiblemente hoy mismo haya que a√Īadir un n√ļmero m√°s por la chica que ha muerto en el pueblo donde trabajo.

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