Esta frase, que yo suelo emplear para referirme coloquialmente al tema que trata este blog, ha adquirido últimamente una nueva significación.
Me refiero al notición que hace poco publicaba el periódoco El Mundo en su edición digital: en Italia se ha levantado la veda a la colocación de anuncios en los pupitres de las aulas a cambio de dinero para pagar más pupitres y material escolar.
Evidentemente la polémica está servida y nos puede dar mucho juego para debatir muchos temas en muchas asignaturas: Educación para la Ciudadanía, Economía, Ciencias Sociales, etc.
Que si es la privatización de un servicio público…, que si así se adquieren fondos suplementarios en época de crisis para que no se resienta la educación pública… que si es el resultado de un tipo de gobierno determinado y de un modo determinado de hacer política… Las perspectivas para analizar el fenómeno son múltiples.
Pero no se puede negar que el tema nos viene como anillo al dedo para profundizar en la Educación en Medios y para los Medios. En el primer caso porque estamos ante un novísimo soporte publicitario, y el el segundo caso porque abre un fantástico camino para educar en consumo, en la función de la publicidad, en la conveniencia de usarla en determinados ámbitos de la vida y a edades muy tempranas, etc…
Primera reflexión que se me ocurre: ¿Estarían los jóvenes sobrexpuestos a determinadas marcas, o ya lo están sobremanera y no les haría demasiado efecto?
Y la segunda: ¿Y el efecto sobre la atención del alumnado?
No hay dos sin tres: ¿Cómo les íbamos a explicar que cualquier pegatina o rayazo en la mesa está prohibida después de tener tantos anuncios en los pupitres?
Se podría argumentar en cualquier dirección, y las conclusiones a las que se llegaría también serían muy diversas e interesantes de conocer.
Me he permitido hacer un pequeño avance de lo que podría aparecer en los pupitres de nuestros colegios e institutos de llegar el caso:

En esta página podeis conocer la interesante historia de estos logos. De paso, también podemos aprovechar la coyuntura para descubrir el origen de esta palabra, “logos”, el uso tan apropiado que le ha dado la publicidad y su implicación transversal y transhistórica en nuestra cultura y civilización: Filosofía, Psicología, Teología, etc. (¡¡¡que curioso… todas ellas son disciplinas relacionadas con la Publicidad!!!)